En los últimos años he comprobado en mi propia vida cómo la realidad “allí afuera” refleja lo que estoy generando desde dentro de mí. Sorprendentemente, es en lo que coinciden los más recientes hallazgos de la física moderna con las más antiguas tradiciones filosóficas y espirituales. La exhortación “como es adentro es afuera” encierra la clave: entiéndela y crea tu propia realidad.

Una de las evidencias más notables de los tiempos recientes es la influencia que nuestros pensamientos, sentimientos y emociones tienen sobre el mundo que nos rodea. Desde diferentes fuentes de conocimiento y saber, desde variadas corrientes espirituales y filosóficas y diversas disciplinas científicas, nos informan que tanto otras personas, como animales y plantas, y hasta elementos supuestamente inanimados, perciben nuestras “vibraciones” y reaccionan a ellas.

Hace un siglo ya que la física cuántica tendió un puente definitivo entre la ciencia occidental y las milenarias tradiciones espirituales de Oriente. Cuando las herramientas tecnológicas hicieron posible adentrarse en la materia subatómica, es decir, en el mundo de las partículas, los científicos descubrieron con asombro dos cosas fundamentales, y que cambiarían para siempre la manera de entender el mundo.

En primer lugar, que lo que hasta entonces considerábamos materia sólida, en realidad no es tal cosa, o al menos no es “solo” materia. Que la materia dura, densa, sólida, es solo una de las formas que adopta esa cosa que llamamos con esos nombres. Que antes de tener todos los atributos de la materia sólida, es pura energía. Y que una misma partícula de pura energía, puede “colapsar” (esta es la palabra que usan los físicos) en diferentes tipos de partículas sólidas. Y luego volver a su estado de pura energía para, en otro momento, colapsar como otra cosa diferente. En su estado de pura energía, no hay diferencias, todo se reduce a un mismo estado de energía indiferenciada.

Y, en segundo lugar, los físicos descubrieron que las partículas se sienten observadas por el hombre. Y se comportan de acuerdo con cómo perciben que son observadas. Naturalmente, estoy intentando poner en términos simples y amenos algo que merece una explicación mucho más compleja. Lo importante es entender que el simple hecho de ser observadas y estudiadas en un laboratorio afecta el comportamiento de las partículas subatómicas.

LOGRA ARMONÍA Y CREA TU PROPIA REALIDAD

A lo largo de mi vida, y sobre todo en los últimos diez años aproximadamente, he llegado a convencerme de que nuestros pensamientos, sentimientos y estados emocionales, tienen un impacto sobre nuestro entorno que trasciende todo lo que podemos llegar a imaginar. De hecho, de eso trata el libro que presento en este blog, y allí están mis testimonios personales.

Y es importante hacer notar que no se trata solo de nuestros pensamientos. De lo que se trata es de la conjunción entre pensamientos, sentimientos y emociones. No alcanza con pensar en lo que queremos lograr, ni con repetir una y otra vez en nuestra mente las palabras que expresen aquello que queremos manifestar. Si las palabras que evocas en tu mente van en una dirección, pero tus emociones están en conflicto con esos pensamientos, entonces el mensaje que envías al Universo es confuso y contradictorio.

Es como si entre dos personas hicieran fuerza para mover un automóvil, una empujando desde atrás y otra desde adelante. El auto no se moverá, o lo hará lentamente en la dirección en la que empuja aquel que es más fuerte de los dos.

Si quieres que el Universo te asista, trayendo las cosas que necesitas para lograr tus propósitos y crear tu propia realidad, primero tienes que alinearte tú internamente. Todo tu ser tiene que estar en armonía, enfocado en los mismos objetivos y los mismos propósitos.

Tus objetivos y propósitos tienen que ser constantes, no cambiantes. Si un día quieres una cosa, y al día siguiente otra diferente, y te olvidas de lo que querías ayer, o cambias de parecer, y tus deseos son inconstantes y cambiantes, entonces no hay manera de que el Universo sepa lo que realmente quieres. Si tú mismo no tienes claridad sobre lo que quieres, no puedes esperar que el Universo la tenga por ti.

CONÓCETE A TI MISMO

Cuando desde diferentes cosmovisiones nos dicen “Conócete a ti mismo”, nos están exhortando a des-ocultar aquello en nosotros que está haciendo fuerza en una dirección contraria o diferente a la que conscientemente pretendemos. Ponemos en palabras –decimos– las cosas que deseamos o soñamos, y creemos que esas palabras expresan todo lo que hay que saber acerca de nuestros deseos y propósitos.

No somos consciente –o lo somos de una manera muy insuficiente– de que esas palabas son solo la parte del iceberg que asoma sobre la superficie. Debajo hay una inmensa y pesada masa de emociones y sentimientos que desmienten o contradicen lo que creemos querer.

Y esa inmensa y pesada masa que somos nosotros, que es nuestro yo, nuestro ser, emite al Universo un mensaje más poderoso que nuestras palabras superficiales. El desafío de “conocernos a nosotros mismos” es a hacernos conscientes de esa parte oculta de nosotros mismos, para entonces poder desarrollar desde nosotros un mensaje armonioso, que esté en plena sintonía con lo que queremos conscientemente.

Uno de los más importantes principios de la filosofía hermética dice: “Como es arriba es abajo; como es adentro es afuera”. Lo que hay dentro nuestro es lo que se manifiesta afuera de nosotros. Lo que hay dentro nuestro convoca a las más poderosas fuerzas “de arriba”, para que el Universo manifieste afuera/abajo, en lo denso, en lo físico, lo que previamente hemos generado en los planos sutiles de adentro/arriba.

Entender esto es conocer la más poderosa clave para “conocernos a nosotros mismos”. Cuando nos preguntamos por qué “nos suceden” todas las cosas que nos suceden, por qué la realidad allí afuera es tan diferente a lo que soñamos o deseamos, por qué no logramos las cosas que queremos para nosotros, la respuesta está en nosotros, adentro nuestro. La pregunta correcta es: ¿qué en mí (qué dentro mío) está generando allí afuera eso que forma parte de mi “realidad”, de mi “universo”? Si se manifiesta allí afuera, es porque está dentro mío y desde allí lo estoy generando y manifestando.

El trabajo que tenemos que hacer, y que no es de la noche a la mañana, es des-cubrir y des-ocultar eso en nosotros que está en conflicto y en tensión con lo que creemos querer. Poner en armonía lo consciente con lo inconsciente de nosotros. Lograr que nuestro consciente se vuelva más fuerte y sea el que gobierna todo lo que hacemos, todo lo que generamos, todo lo que manifestamos desde adentro de nosotros, desde “arriba”.

Entonces, en la medida en que logremos eso, nuestro mundo allí afuera se irá pareciendo más a nuestro “mundo soñado”. Medita en esta, trabaja en esto, enfócate en esto… y crea tu propia realidad.